martes, 11 de agosto de 2009

POESIA: LA ANTIGUA PIRAMIDE OLVIDADA del profesor Pascual Juárez Galvan (QPD)

LA ANTIGUA PIRÁMIDE OLVIDADA.
Tamayo no es al tierra prometida,
No, este pueblo no es la tierra prometida,
es un rincón de la llanura transparente del bajío,
aquí es el cautiverio de la luz
donde los hombres cosechamos uva, cosechamos maíz,
naranjas, romeros y espigas amarrillas de oro,
en los campos de mayo, allá cuando madura el trigo.
Tamayo no en la tierra de Moisés,
y de sus rocas se filtran los veneros
de inusitadas agua cristalinas, que bajan y se tienden
a perfumar la entraña de esta tierra,
de esta tierra tan cerca del trabajo
y tan cerca de la patria.
Nuestros montes no son montes con ríos
Pero en mayo o en junio, nuestros montes
Se vuelven alfareros y se hacen alforjas de agua,
Y con polvo de roca, nuestras montañas inventan aguaceros
Y aparece la hierba y aparecen las flores de olivo,
Y huele a campo verde.
Se escuchan mugidos de ganado
y aparece el paisaje de los lirios.
Tamayo no es Egipto;
No, aquí no conocemos la estirpe de Jacob,
Este pueblo es la antigua pirámide olvidada,
Construida por viejos faraones para
Tocar el sol cada mañana.
Aquí están suspendidas las estrellas
Aquí duerme la luna en penumbra quieta
De los tejados medievales.
Aquí se detienen los crepúsculos
A contemplar los rebaños y las flores
Entre aromas de piso, entre aroma de pan
Y platicas bucólicas de viejos labradores,
Tamayo no es tierra de profetas;
Por esta tierra jamás paso David,
En este pueblo , nunca vivió Daniel.
Este pueblo es la casa divina del poeta
A donde llega Cristo los jueves de Pasión,
Y lo detienen unos judíos y sayones inventados
Y sin saber por que, permanece cautivo
Toda la noche entera y una revuelta de escribas
Y guardias pretorianos lo acusan sin vergüenza,
Y a las tres de la tarde lo crucifican cada viernes Santo.
Nosotros no vivimos en la tierra prometida,
No conocimos a Josué y sin embargo somos alfareros
Que hacemos miel de piedra,
Sí, aquí los alfareros hacemos miel de piedra,
Hacemos miel de humo, de alcayata y de leña.
Tamayo no es la Alcárria
Por aquí, no ha pasado Don Quijote,
Sólo han pasado los peregrinos de la gran Aztlan
Cuando iban conducido por una enorme águila.
Nosotros no sabemos de guardias alabarderos,
Que custodiaron los palacio de la antigua España.
Nosotros llevamos la casta perdurable
De nuestros Dioses olvidados en su recuerdo
Seguimos reclamando la dignidad de nuestra sangre,
Y el color oxidado que tiene nuestra raza.
Caminante de América, tú te puedes llevar el péndulo
Del viento que acaricia este valle
Y arrulla mis cañadas.
Puedes llevarte el canto de mis aves,
Mis paisajes de trébol y los acantilados
que tienen mis montañas;
Pero nunca me robes estas mis alegrías,
Ni la cárcel del sol, ni el cesto musulmán
Que tienen estas cúpulas
Que a lo lejos parecen calandrias amarillas.
AUTOR: PASCUAL JUÁREZ GALVAN + (Q.P.D)


Él fue un gran maestro, le encantaba enseñar a sus alumnos las poesías, con ese estilo que el siempre tenía, antes de fallecer había enseñado algunas poesías que el creo, era admirable su manera de declamar y su manera de enseñar era un poco excéntrico pero en el fondo era una buena persona y se mantuvo toda su vida soltero. Al MAESTRO PASCUAL siempre se le recordará por todo lo que fue y nunca se le va a olvidar ya que será recordado en esta gran poesía que le escribió a Rincón de Tamayo.

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