martes, 11 de agosto de 2009

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL



Son pocos los edificios públicos que existen en Rincón de Tamayo, la mayoría son templos que se han conservado en parte, pero de los demás edificios se han destruido en afán del progreso y de la supuesta modernización, creemos que es importante conservar estos edificios, mantenerlos y enseñar a los demás nuestras riquezas, que existen en muy pocos lugares.
Mencionaremos las más importantes que quedan y que están muy ligadas a la historia de nuestro pueblo.

La parroquia de San Bartolomé Apóstol
Los religiosos franciscanos que llegaron a evangelizar a México en 1523 se dedicaron a la evangelización de la mayor parte del territorio Mexicano. Los conventos Franciscanos más cercanos a Rincón de Tamayo eran los de Apaseo, Acámbaro y posteriormente el de Celaya fundado el 18 de noviembre de 1573, teniendo como centro el convento de la Purísima Concepción de la Villa de Zalaya (hoy Celaya), los frailes franciscanos evangelizaron no sólo a los indios y españoles que se encontraban en la Villa de Zalaya si no que se extendieron a las comunidades circunvecinas y que pertenecían a la doctrina (territorio) del convento, estas comunidades fueron San Juan de la Vega, Santa Cruz de Comontuosso (Juventino Rosas), San Miguel Octopán, Santiago de Neutla, San José de los Amoles (Cortazar), El Guaje (Villagran) y San Bartolomé del Rincón de Tamayo (que originalmente así se llamaba), fue una antigua doctrina franciscana.

En cada uno de las Vicarias se encontraban algunos religiosos que administraban los sacramentos y cuando llegaron los sacerdotes franciscanos destinados a atender a los habitantes del poblado de Tamayo, ocurriendo probablemente un 24 de agosto de 1715, tal vez por este motivo se tomo como patrono al santo de ese día que es san Bartolomé apóstol. En esos días no se tenia destinado un lugar fijo para la celebración de la santa misa, así que los Frailes comenzaron a construir una humilde capilla techada con vigas de madera y formando una torre de adobe a un lado, con el fin de colocar allí una campana para así llamar a la población a los oficios divinos.
En mayo de 1730, según datos que se encuentran en los archivos de las partidas de bautismo de la parroquia, se llevo acabo el primer bautizo, según se dice fue en la antigua capilla de los “conejitos”, en el primer libro de Bautismos de la Parroquia dice:

“En esta iglesia de San Bartolomé del Rincón yo Fray de Joseph Prado, Bautizé solemnemente a un indio del Ojo Seco hijo legitimo de Cristóbal y Clara, fueron sus padrinos Diego Fragoso y María Andrade, a quienes expliqué las santas palabras del Concilio de Trento y que para que conste lo firmo:
Fr. Joseph Prado
Fr. Ignacio de Frías cura
Fr. Manuel Ramírez. (Rúbricas)
El 8 de mayo bautipze a Antonio de Jesús hijo de Salvador de Jesús y Francisca Herrera. Sus padrinos Don Toribio y Maria Concepción.
Fr. Juan de Frías
Fr. Antonio Arriaga
Fr. Nicolás Yánez. (Rúbricas) ”[1]
Por tradición se habla que en el barrio de la Resurrección se construyo una capilla aun antes de que el templo parroquial apareciera, tal vez así fue, ya que las imágenes del Señor de la Humildad y el de la Piedad son muy antiguas, además de tener marcadas facciones indígenas de los primeros pobladores, además que la capilla se encontraba cerca de el lugar donde vivían los habitantes indígenas. Lamentablemente tiempo después esa capilla de adobe primitiva fue demolida y en su lugar fue levantada otra de cemento que aun persiste. Después se busco otro sitio mas apropiado, ya que la población iba en aumento comenzándose a construir la capilla de San Bartolomé con su atrio-cementerio en el lugar donde actualmente se ubica, pues era un lugar muy céntrico.

Una descripción del templo de San Bartolomé en 1777 dice: El territorio del curato era mucho mas pequeño que el del municipio, porque este se extendía a cinco pueblos auxiliares de indios otomíes que eran: san Juan de la Vega, Rincón de Tamayo, Amoles, Guaje y San Miguel Octopan.


Tiempo después en 1777 San Juan de la Vega se convirtió en el centro de reunión de las Frailes y por decirlo en la cabecera, ya que contaba con las Vicarias fijas (capillas que atendían) de: Amoles (Cortazar); Rincón de Tamayo, San Miguel Octopán, Neutla y el Guaje (Villagrán). En cada una había un religioso que administraba los sacramentos.

Posteriormente a la Capilla primitiva se le quito el techo de madera y se reconstruyó en forma de Cruz Latina. EL piso era de madera de corazón de mezquite, el Altar era de cantera con cinco nichos, en los que se encontraba en la parte superior en el centro San Bartolomé Apóstol (santo patrono del Pueblo), al lado derecho San Pablo y al lado izquierdo de Pedro (santos patronos de la provincia franciscana de Michoacán), en la parte de abajo se encontraba un manifestador de Mármol, al lado derecho San Francisco (santo fundador de la orden franciscana) y al lado izquierdo el Sagrado Corazón de Jesús o alguna otra imagen del santo que se celebrara su fiesta en el mes, aunque se cree que antes en ese lugar se encontraba la imagen de San Antonio de Padua que era el Santo Patrón del dueño de la hacienda.

Había además cuatro altares distribuidos en todo el templo, a los lados, uno era dedicado a las ánimas del purgatorio y allí había un retablo; otro a la Virgen de Guadalupe y allí sé encontraba una pintura de la imagen; otro a San Antonio y había una escultura suya; y el otro altar era dedicado a San José, además había unas animitas pequeñas, un altar dedicado a san Felipe de Jesús. El comulgatorio era de mármol del más fino.

Además había un púlpito (tribuna) de maderas preciosas, en el cual el sacerdote predicaba, lo que quedo de este pulpito fue echado a la basura y solo se encontró la parte de arriba en donde tenia una inscripción que dice quien lo estreno y en que año: “M. A. Reverendo Padre Fray Pedro de Escutia, 9 de octubre de 1823”.

Fray José María Soto abrió el portón central del atrio ya que antes solo existían dos portones, uno al norte y otro al sur. Este mismo fraile tumbo unos sabinos y planto en su lugar los actuales laureles. Don Josecito labro las canteras del templo parroquial de san Bartolomé, las trajeron de Huapango acarreadas en unos burros.

La campana mayor que están en la parroquia fue fundida en 1899, fue fundida por un señor que le decían don Josecito, que no era de aquí, este reparo el horno por donde esta el Corazón de María y decía:”Después de esta campana me retiro, es la ultima para terminar mi obra”, solo el sabia lo que decía, entonces andaba una mujer queriendo ver como se hacían las campanas, don Josecito le decía que se fuera ya que las mujeres no deben de ver esto porque echan a perder el sonido de la campana, la mujer jamás le hizo caso, entonces antes de sacar la campana del horno dijo muy fuerte: “Yo no tengo la culpa de lo que pase”, y al descubrir la campana salió sin asas, él señor lloro mucho y le decía a la mujer que ella era la culpable, las asas de la campana son postizas, se las puso don Prisciliano Figueroa, después que se callo la punta de la torre con unos remaches, iba a ser una campana con un sonido muy potente y fino, pero todo se perdió por ese incidente, ya que lo planeado era que esa campana fuera tan potente en sonido que se llegara a escuchar hasta el río. Esta campana se llama San Bartolomé y el sacerdote encargado en ese tiempo fue el padre Fray Rafael García, las de más campanas son esquilones las mas antiguas son del 30 de abril de 1880 y del 20 de mayo del mismo año, en 1953 se puso otro esquilón llamado Sagrado Corazón siendo señor cura el padre Jesús Padilla en 1953.

El atrio, parte del colegio Vianey, la huerta del templo y parte del templo fueron panteón, ya que ahí se sepultaba a los difuntos, por eso el atrio también se le conoce con el nombre de el cementerio y es hasta 1905 cuando se deja de sepultar en él por órdenes del gobierno; aunque todavía en la actualidad se pueden apreciar varias tumbas de personas que se encuentran sepultadas dentro del templo, como la tumba del primer señor cura de Rincón de Tamayo, Pbro. Isidro Jiménez que fue sepultado el 9 de marzo de 1945, además se han hallado restos óseos de muchas personas en las diversas excavaciones que se han hecho en el atrio, por ejemplo cuando se excavo para colocar el poste de los voladores de Papantla, cuando se construyeron los palacios para la Semana Santa, etc.

En 1923 los RP. Franciscanos entregan el templo y su atención a la sagrada Mitra de la Arquidiócesis de Morelia Michoacán, para que fuera atendida por sacerdotes del clero diocesano. El último sacerdote religioso Franciscano encargado del templo fue Fray Jesús Ramírez y el sacerdote diocesano que quedo a cargo de ella fue el Pbro. Macario Zárate mientras se mandaba el que seria el primer señor cura, el cual llega en 1924.
El 24 de agosto de 1924 fue erigida (creada) Parroquia, para atenderla el clero secular o diocesano, la erección como parroquia fue realizada por el Excmo. Sr. Arzobispo de Morelia don Leopoldo Ruiz y Flores, que vino personalmente a ser la erección y nombro como primer Señor cura de la recién creada parroquia al Pbro. don Isidro Jiménez G, originario de Celaya, que fue cura hasta 1933, él organizó el apostolado de la oración del Espíritu Santo y la asociación religiosa de las Hijas de María, aquí ocurre una primera persecución y se cerró el culto por primera vez.

El 7 de marzo de 1926 comenzó la persecución religiosa por parte del presidente Putlarco Elías Calles y el 31 de julio del mismo año la Iglesia suspende el culto en toda la República, entonces se cerraron los templos; los sacerdotes y los católicos fueron perseguidos, el mismo señor cura el P. Isidro Jiménez tuvo que esconderse debajo del altar de San José en dónde había un compartimiento secreto, también se dice de que había túneles secretos comunicados entre el templo parroquial y la hacienda que estaban distribuidos a lo largo del pueblo, para que pudieran escapar los sacerdotes, seminaristas y católicos cuando se vieran en apuros, además para que pudieran llevar los sacramentos a quienes los necesitaban.
El domingo 30 de junio de 1929 se abre nuevamente el culto, ya que el presidente Emilio Portes Gil entro en platicas con la Iglesia comprometiéndose a un acuerdo de paz.
Pero en 1934 durante el gobierno del General Abelardo Rodríguez ocurre una nueva persecución contra la Iglesia, se intentaba reformar el articulo 3º en el sentido de que el Estado impartiera la educación socialista, excluyendo la enseñanza religiosa. El gobierno exigió que el clero se sujetase a la ley, mientras que muchos gobernadores entre ellos el de Michoacán y el de Guanajuato perseguían a los sacerdotes, cerraban iglesias y se incendiaban, parte de esta persecución continuo con el presidente General Lázaro Cárdenas.

En Rincón de Tamayo se estableció unos grupos del Seminario Diocesano de Morelia, que se encontraba disperso por la persecución. En 1934 fue el año de la dispersión, el bajío con una generosidad tan ancha como sus horizontes recibió caritativamente al proscrito seminario, de 1935 a 1937 en que fueron enviados los seminaristas a Moctezuma, EE.UU.
Querétaro, Celaya, Salamanca y Rincón de Tamayo recibieron con sus brazos abiertos a los perseguidos. Los pueblos de La Tijera, La Esperanza, Los Fierros, Huapango, Eménguaro, Palo Alto y Tamayo fueron los lugares que dieron asilo a lo diversos grupos de seminaristas dispersados.
En Rincón de Tamayo estuvo como seminarista el futuro Señor Obispo de Papantla, don Alfonso Sánchez y el futuro primer obispo de Celaya don Victorino Álvarez Tena. El seminario se encontraba dividido en grupos que vivían en diferentes lugares, algunos en la parroquia y otros donde se encuentra actualmente la tienda “La Purísima”, que esta frente a los juegos, ésta casa era de don Leobardo Martínez y que según dicen también era la casa del diezmo (el diezmo era dar a la Iglesia la décima parte de lo que se ganara en el trabajo, ya sea en efectivo o en productos) donde se recibía para llevarlo a la parroquia.
Hay diversos testimonios de estos sucesos en Rincón de Tamayo como los siguientes:
Un testimonio con relación a esta persecución dice: “En 1934 fue el año de la dispersión del seminario, debido a la implantación de la enseñanza socialista...El 4º y 5º curso tuvieron que ir a Salamanca, al frente de este grupo estaba el Pbro. Román Acevedo (que luego fue abad de la Basílica de Pátzcuaro), quien tenia como colaboradores a los presbíteros Ramón López Lara, Pedro Aguilera y Marcelino Guisa. Don Victorino Álvarez Tena alias “Chepito” (primer obispo de Celaya), iba a cursar el 4º curso preparatorio y por tanto lo encontramos formando parte de este grupo.
Al terminar el año escolar de 1935 el 4º curso fue enviado a pasar vacaciones a Rincón de Tamayo reuniéndose de esa manera con los del tercer curso entre los que se encontraban los futuros Excelentísimos señores obispos de Matamoros, Estanislao Alcaraz y el de Papantla, Alfonso Sánchez, siendo también uno de los integrantes el padre Nicanor Escobedo Mercado.
El año escolar de 1936 fue iniciado por el 4º y 5º curso en Rincón de Tamayo bajo la dirección de los padres arriba mencionados. Pero habiéndose hecho sumamente difícil la permanencia de algunos grupos en lugares por donde merodeaban los rebeldes de los cerros de Agustinos y a donde por consecuencia hacían frecuentes incursiones fuerzas gobiernistas, los de 4º y 5º año fueron trasladados a Salamanca en el mes de mayo, dejando Rincón de Tamayo a otros grupos; traslado que fue recibido con gran beneplácito por la mayoría del 5º curso a quienes hería el recuerdo de Salamanca.
Fue en septiembre de 1936 cuando algunos de los padres y muchos de los alumnos que estaban en Rincón de Tamayo tuvieron la dicha y la gloria de padecer cárceles y vejaciones por Cristo.
Debido a una serie de denuncias y de alarmas las clases se tuvieron que suspender en septiembre cuando faltaba poco para realizar el programa de estudios, y sin haber hecho los exámenes, los alumnos fueron enviados a sus casas. La tenacidad y la abnegación heroica de los superiores y alumnos, aunada a la caridad de algunos párrocos y otras buenas gentes, hizo que la mayoría de los grupos volvieran a reunirse ya para finalizar ese mismo año.
Después don Victorino con los de su curso fueron enviados a Celaya de cuyo grupo se hizo cargo el padre Jesús Tirado y con su ayudante el padre Manuel Ponce.

En Celaya termino don Victorino el 5º curso y comenzó el 6º curso (primer año de filosofía en el programa de ese tiempo)”.

Otro testimonio es el famoso suceso ocurrido el 3 de septiembre de 1936 cuando ocurrió la captura de los seminaristas, que se encontraban en el curato, anexo al templo, este hecho doloroso es relatado por alguien que la vivió, el Vicerrector del Seminario de Morelia, Pbro. don Fernando Ruíz Solórzano que en una carta al presidente Cárdenas relata: “Se presento en el pueblo antes mencionado de Rincón de Tamayo Gto. El día 3 del presente mes, entre las 7 y las 8 de la tarde una gran compañía de soldados al mando del general jefe de la plaza de Celaya, Pedro C. Figueroa, el cual bien forticado y llevando artillería, redondeando las casas que ocupaban alumnos y el templo parroquial, sin presentar previamente las ordenes de un Juez competente, ni la causa legal del procedimiento, redujo a prisión a los tres Sacerdotes que ahí se encontraban y 75 alumnos, muchos de los cuales no pasaban de los 12 años, encerrados todos en un solo cuarto (dentro de la casa parroquial), estrecho e insuficiente para contener tal número de personas, obligados a pasar allí la noche entera sin permitirles siquiera hacer uso de sus camas o ropa de dormir, procedieron los guardianes y defensores de las garantías individuales a saquear cuanto encontraron a la mano, forzaron cerraduras, rompiendo maletas y regando por el suelo cuanto creyeron que no podía serles de alguna utilidad ( o para acusar a sus detenidos como fanáticos y traidores).
El señor Guadalupe proporciono alojamiento a los seminaristas prófugos en esa casa.
Entrados en la Iglesia Parroquial del pueblo (montados en los caballos), destruyeron por violencia el Sagrario (el cual se dice que lo abrieron con las bayonetas y a balazos), donde se guardaban los vasos sagrados que contenían cerca de dos mil formas consagradas, las cuales fueron sacrílegamente arrojadas al suelo (pisoteadas) para apoderarse de los ostensorios y ciborios (vasos sagrados) que rompieron en partes para ser el reparto más equitativo. Despojaron de sus vestiduras algunas de las sagradas imágenes para utilizar las telas en vestir seguramente a sus concubinas; tomaron cada cual para sí el dinero, las ropas, los libros y todo lo que era propiedad particular de los padres o de los alumnos, dejándoles únicamente, quizá por un resto de natural vergüenza, lo que puesto traían, esculcándoles sin embargo hasta tres veces para impedir que sacaran nada, ni una estampa, ni un cortaplumas. Fue circunstancia agravante, porque parece revestir el carácter de un asalto en despoblado, (violándose las garantías individuales). Del templo fueron llevados a pie y descalzos hasta la estación del tren de Tamayo, (que se encuentra a un kilómetro a las afueras) en donde no hay sino una pobre caseta de cemento que sirve para esperar la pasada de los trenes. Todo ello, pero esto último especialmente, bien puede llamarse raterismo vulgar en términos exactos”.[2]
Después de arreglado el conflicto religioso Iglesia-Estado se arreglo en 1938 y en este mismo año se compró la imagen de Santa Teresita en marzo, esto reforzó el grupo de la Acción Católica de señoritas, la imagen se bendijo el tres de octubre de 1938.
El 10 de julio de 1939 ocurre una matanza de sinarquistas en la ex hacienda de Juan Martín, en donde los agraristas (gobierno) mataron a Gonzalo Aguilar, Eufemio Cano, J. Trinidad Camacho, J. Guadalupe Durán, Régulo Chiquito y Juan Jamaica. Los mataron por ser sinarquistas, al día siguiente cuando los iban a enterrar a Celaya vuelven a balazear a toda la multitud de gente que acompañaban el sepelio, habiendo mas muertos y heridos.
Siendo delegado Agustín Morales y el señor cura Jesús Padilla, se trajo el reloj de la torre de la parroquia en 1939, primero se juntaron mil pesos en un año, pero el costo total era de cinco mil pesos, viendo la demora de que no iban por el reloj, él relojero les dijo que si no iban por el se perdía el trato y el dinero, entonces fueron Daniel Arreguín, Ezequiel y José Medina a platicarle lo ocurrido a don Jesús Ortiz que vivía en Celaya, entonces él les dio un cheque de cuatro mil pesos, que era lo que faltaba para traer el reloj, que se compro en un a relojería que se encontraba aun lado del zócalo de la ciudad de México, colocándose en la torre del templo hasta el año de 1949.
Se inició la Adoración Nocturna que se inaugura el 6 de enero de 1940. En ese tiempo se inició el Sinarquismo que era una asociación que defendía a la Iglesia y la religión por medio de la política, mucha gente de Tamayo apoyaban y pertenecían a esa organización, como don Francisco Almanza Dondiego y don Fidel Guerrero.
En 1949 la parroquia de san Bartolomé Apóstol de Rincón de Tamayo pertenecía a la tercera forania de parroquias de Celaya, estas eran: Salvatierra, Apaseo, Comonfort, Neutla, San Juan de la Vega, y Tarimoro.
El templo parroquial fue remodelado por el Señor Cura Erasto López en 1960 tal y como esta actualmente, aunque muchos no están de acuerdo en lo hecho, ya que se destruyó toda su historia, su arquitectura de cantera fue cambiada por simple mármol, el piso de madera se cambio por mosaicos, el pulpito, el comulgatorio se derribaron, los altares se quitaron, las columnas se hicieron más pequeñas, todo esta remodelación se siguió debido a la renovación litúrgica que marco el Concilio Vaticano II que se celebro en Roma de 1962 a 1963. Actualmente se encuentra totalmente renovado, tapizado de mármol, perdiéndose para siempre este tesoro del que ya casi nadie se acuerda. Actualmente la parroquia y el atrio se encuentran remodelados, en la actualidad ya no ha habido cambios.
El Señor Cura Erasto López junto con sus vicarios los Pbros. Carlos Salgado, Francisco Medina y Antonio Ramírez formó una cooperativa lechera, una caja popular llamada “Señor de la Clemencia” y granjas de pollos blancos. Se continua el grupo de la Acción Católica en sus cuatro niveles (señores, señoras, muchachos y muchachas) y el grupo de la Vanguardia para los niños. También organizó la hora del pueblo que era un acto cultural en el que se presentaba la oportunidad para las personas que querían desarrollar sus aptitudes artísticas como canto, poesía etc. El órgano nuevo de la iglesia se compró con los huevos de las gallinas que ponían los lunes. En febrero de 1960 se construye el colegio Vianey que va a ser atendido por las religiosas Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, que fueron traídas por el señor cura Erasto López para atender este primer colegio religioso en Rincón de Tamayo. También organizo los centros de doctrina familiar en los cuatro barrios y en casas particulares, que fueron atendidos por las mismas religiosas.
El señor cura Carlos Zavala con sus vicario Pbro. Francisco Medina terminan la remodelación del templo, y el padre Medina inicia construcción de la capilla del Señor de la Clemencia y del Santuario de la Virgen de Guadalupe.
El Señor Cura Jesús Padilla y su Vicario Luis Becerra organizaron los grupos de Acción Católica Mexicana (A.C.M.) para jóvenes y señoritas, señoras y señores, formó el grupo de la Vanguardia para niños y se continuo con la Adoración Nocturna. Victorino Santarosa se subía a la torre a poner el pabellón (aro de focos) era el único que se subía, antes que se cayera la punta.

El Padre Manuel Urbina construyó las canchas del atrio, para fomentar el deporte a los jóvenes y para atraerlos a la iglesia, aunque actualmente se ha prohibido es juego en esas canchas; se fomentaron las convivencias comunitarias en donde participaba el señor cura y sus vicarios, se iniciaron las misas vespertinas, ya que antes solo había una misa el domingo a las 12 del día, también por estas fechas se termino la costumbre de la bendición con el Santísimo que había iniciado en 1950 (año Santo) la cual se daba en la mañana y en la tarde, la gente al escuchar el repique de las campanas se tenía que arrodillar, donde estuviera y rezar la Estación Mayor al Santísimo.

Con el señor cura Adrián Liká y su vicario Pbro. Alberto Freyre se inicia el primer coro con guitarra para animar la misa.
El señor cura Antonio Torres y su vicario Pbro. Luis Manuel Hernández inician el grupo Juvenil, promueven la catequesis y la creación del grupo de Biblia.

El 18 de septiembre de 1983 llega a Rincón de Tamayo el actual señor cura Manuel Rangel Magaña, en 1984 pavimenta el piso del salón Pío ya que antes era empedrado, en 1985 se hacen los baños públicos de la parroquia y se techan los palacios de la Semana Santa, organizo la pavimentación del atrio que termina en febrero de 1986, el pueblo realizo esta obra trabajando por medio de faenas todos los domingos, además se construyeron jardineras y dos fuentes de cantera.
En 1996 inicia junto con el patronato la remodelación del Santuario de la Virgen de Guadalupe que duro 7 años, consagrando el altar el 30 de noviembre de 1999. En el año 2001 se remodelan los salones de la casa del Diezmo y se renueva la pintura del templo, además de poner una cruz luminosa de neón en la torre y un pararrayos.

[1] Partidas de bautismo de la Parroquia de san Bartolomé Apóstol, Archivos parroquiales, 1730 Rincón de Tamayo.
[2] Extracto de una carta abierta del Vicerrector del Seminario de Morelia al C. Presidente de la República, Gral Lázaro Cárdenas. Septiembre de 1937. Esta carta esta publicada en un libro que se encuentra en la biblioteca privada del seminario diocesano de Celaya.

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